Novartis se concentra en el tratamiento de enfermedades raras






Novartis AG, con su casa matriz en Basilea, Suiza, y Novartis Pharmaceuticals Corporation con su matriz en East Hanover, Nueva Jersey, han estado concentrando sus esfuerzos de investigación en enfermedades raras desde que la compañía se estableció en 1996.
Los Institutos Novartis para la Investigación Biomédica (NIBR) es una red global que consiste en 6000 científicos aproximadamente que trabajan a través de varias disciplinas científicas alrededor del mundo. Con su matriz ubicada en Cambridge, MA, el NIBR tiene oficinas en Basilea, Suiza; Horshman, RU; Siena, Italia; East Hanover, NJ; La Jolla, CA; Emeryville, CA; Forth Worth, TX, y en Singapur y Shangai.
“Nuestro objetivo determinante es ayudar a los pacientes,” dice un vocero de la compañía. “No seleccionamos programas de investigación con base en el tamaño del mercado potencial, sino más bien con base en necesidades médicas no cumplidas y en la maleabilidad científica. En otras palabras, nos concentramos en el paciente y seguimos la ciencia.”
Este esquema ha llevado a que muchas de las decisiones de la compañía se enfoquen en las enfermedades raras. “Lo que hace a estas enfermedades atractivas es que son mecanísticamente bien comprendidas –haciendo que sea más simple afrontar los desafíos científicos y el desarrollo más eficiente,” agrega el vocero de la compañía.
“Adicionalmente, los mecanismos que subyacen en estas enfermedades son generalmente compartidos por enfermedades más comunes, así que comprenderlas puede arrojar luz sobre múltiples dolencias.”
Lo que hace a las enfermedades raras atractivas, es que son mecanísticamente bien entendidas.
Novartis Pharmaceutical Corporation actualmente comercializa 11 productos que han sido aprobados por la FDA por sus indicaciones huérfanas designadas, cubriendo un total de 20 indicaciones huérfanas. La compañía tiene 25 productos aprobados que sostienen una designación huérfana en la Unión Europea.
Unas pocas de éstas son las siguientes: Afinitor (everolimus), el cual se usa para tratar tumores neuroendócrinos progresivos de origen pancreático en pacientes sin posibilidad de cirugía, enfermedad localmente avanzada o metastásica; Gleevec (imatimib mesilato) tabletas, son usadas para tratar ciertos cánceres que ponen en riesgo la vida; Tasigna (nilotinib) cápsulas, un inhibidor de la transducción de señales de la BCR-ABL tirosina cinasa, se usa para tratar pacientes con una forma de leucemia mieloide crónica en pacientes en fase crónica y/o acelerada que son resistentes o intolerantes a las opciones de tratamiento existentes; Ilaris (cana-kinumab), el cual se usa para tratar adultos y niños de cuatro años o más que sufren de síndrome periódico asociado a la criopirina, un grupo de trastornos auto-inflamatorios raros que afectan a aproximadamente 1 en un millón de personas en el mundo; y Exjade (deferasirox) dirigido a la sobrecarga crónica de fierro, causada por transfusiones sanguíneas (hemosiderosis transfusional) en pacientes mayores de 2 años. Otros productos para enfermedades raras en la compañía incluyen tratamientos para mielofibrosis, enfermedad de Cushing y síndrome Frágil X, el cual afecta a uno de cada 5000 niños.
El esquema del NIBR es enfocarse en la subserie de trastornos raros que parecen mecanísticamente homogéneos, explica el vocero de Novartis. “Los mecanismos fundamentales pueden ser previsiblemente esperados para explicar subseries de trastornos más comunes, de manera que la expansión de la indicación, con frecuencia basada en biomarcadores, es más rápida. Todos los candidatos a fármacos entran a la clínica a través de pequeños estudios de prueba del concepto... Actualmente estamos evaluando más de 40 enfermedades raras, con la mitad aproximadamente en oncología y el resto a través de un amplio espectro de enfermedades.”
Otro aspecto único del trabajo de Novartis es que el NIBR no separa un grupo de trabajo, una unidad, un sitio o un presupuesto dedicado a la investigación de enfermedades raras, dice el vocero de la compañía. Más bien, la investigación de enfermedades raras es central para el esquema de descubrimiento de fármacos en general de la compañía y se hilvana a lo largo de cada componente de su trabajo.
Como el descubrimiento de fármacos para enfermedades raras es tan complejo, Novartis también se apoya en sociedades. “Ninguna compañía u organización puede hacer todo por sí misma,” dice el vocero de la compañía. “Por lo tanto, colaboramos con instituciones académicas y compañías de biotecnología alrededor del mundo para trabajar hacia el objetivo común de desarrollo de nuevos medicamentos. Estas relaciones vienen en varias formas y tamaños.”
Por ejemplo, Novartis es un miembro activo de la fuerza de trabajo conjunta sobre enfermedades raras y medicamentos huérfanos por la Federación Europea de Industrias Farmacéuticas y Asociaciones-Empresas Biofarmacéuticas Europeas y Europa BIO. La compañía también está involucrada en la mesa redonda de Eurordis para compañías comprometidas en el campo de fármacos huérfanos. Eurordis es una alianza no gubernamental manejada por pacientes de organizaciones de pacientes con enfermedades raras en Europa. Novartis Pharmaceutical Corporation también es miembro activo de la Organización Nacional para el Consejo Corporativo de Trastornos Raros en EEUU.
Viendo a futuro, la compañía dice que es crucial más financiamiento para continuar la investigación y descubrimiento de enfermedades raras. “Uno de los grandes retos en el descubrimiento de fármacos es el hallazgo de nuevos blancos, ya sea que estén en las enfermedades raras o comunes. Mucha de la investigación fundamental para encontrar nuevos blancos se hace por científicos financiados por donaciones para investigación del gobierno. Como este proceso puede llevar décadas, es importante que los gobiernos mantengan o incrementen el financiamiento para la investigación básica”, dice el vocero. “Esto garantizará que este importante trabajo continúe”.
Fuente: Pharmaceutical Technology

Uno de cada cuatro médicos utiliza un iPad en Europa, según estudio




A raíz de un estudio realizado por la consultora Manhattan Research, donde se habló con más de 1.200 médicos en Alemania, Francia, España, Italia y el Reino Unido, es que nos enteramos de una interesante estadística que una vez más une la tecnología con los gadgets tecnológicos que todos conocemos.

Y es que en promedio, un 27% del total del tiempo ocupado por los doctores en labores relacionadas a la informática se realiza en una tableta iPad de Apple, cifra que si bien aún no se acerca al más del 50% ostentado por PCs tradicionales, representa un notable dato a tomar en cuenta para analizar nuevas tendencias que se estén gestando en el área de la medicina.

Porque según los mismos encuestados, el iPad es utilizado con frecuencia para buscar información que no sepan de memoria, ver videos ilustrativos y leer artículos profesionales para mantenerse al día con lo último relacionado a su labor. Además, esto mismo serviría para informar de mejor manera a los pacientes, a la vez que en algunos casos, ciertos médicos incluso almacenan fichas médicas en su tableta, como un método más personal para ejercer con mayor cercanía su trabajo.

Pfizer aprueba una recompra de acciones y eleva su dividendo


El directorio de Pfizer Inc. aprobó un programa de recompra de acciones de hasta US$10.000 millones e incrementó en 10% el dividendo trimestral de la compañía farmacéutica.

El programa de recompra se suma al actual programa de la empresa estadounidense. El mes pasado, Pfizer elevó su meta de recompras para 2011 a entre US$7.000 millones y US$9.000 millones.

En mayo, la empresa había contemplado un programa de recompras de entre US$5.000 millones y US$7.000 millones.

La capitalización de mercado de la compañía es de cerca de US$156.580 millones, según FactSet.

Pfizer informó el lunes que planea recomprar cerca de US$5.000 millones en 2012 y el monto restante disponible en 2013.

Además, la compañía incrementó desde 20 centavos a 22 centavos su dividendo del primer trimestre.

Para el presidente de Eli Lilly, este es el siglo de la biomedicina

He aquí un dato sorprendente", comenta John Lechleiter, presidente de la farmacéutica Eli Lilly & Co. "En 1960, la expectativa de vida promedio en Asia Oriental era de 39 años. ¡Treinta y nueve! En 1990, 30 años después, era de 67. Piense en eso. ¿Explica este hecho el auge económico asiático? Creo que puede haber contribuido mucho".

Vidas más prolongadas y productivas, y más de ellas; más trabajadores; una clase media en expansión; más oportunidades para la formación de capital; este virtuoso ciclo médico-económico, como lo ve Lechleiter, está ayudando a generar el igualmente asombroso crecimiento en China y otras partes de la región. "La riqueza viene después de la salud, y no es al revés", dijo durante una entrevista en su oficina en el enorme campus de investigación de Lilly en Indianápolis.

La mente de Lechleiter está en Asia no simplemente porque acaba de volver de una cumbre comercial transpacífico o porque los mercados emergentes representan una creciente porción del negocio de la industria farmacéutica. En medio del declive estadounidense, Lechleiter se pregunta: "¿Qué hay de este país (Estados Unidos), qué debemos hacer hoy no sólo para levantarnos de los vestigios o las garras de la recesión, sino también para reanudar el fuerte crecimiento económico que necesitamos para proveer los empleos que considero son nuestro actual problema más grande?".

Lechleiter tiene unas cuantas reformas en mente. La prosperidad, dice, depende "del libre movimiento de capital y talento, capital humano". Más comercio, por ejemplo, tanto internacional como interno. Una protección más fuerte de la propiedad intelectual es otro elemento, así como una mayor inmigración. Cree que cada título avanzado en matemáticas, ciencia, ingeniería o tecnología debería venir con una green card (tarjeta de residencia) engrapada al diploma... El hecho es que vamos a la Universidad de Harvard y contratamos un científico chino y tenemos que hacer un gran esfuerzo para mantenerlo acá. Eso está perjudicando a este país", lamenta.

Pero sobre todo, explica Lechleiter, "no hay mejor inversión que podamos hacer que en la investigación biomédica y en nuestra salud. Creo que este será el siglo biomédico", agrega. "Miraremos hacia atrás de aquí a 100 años y diremos que el siglo XX fue el siglo de la química y la física, y el siglo XXI fue el siglo de la biomedicina".

Lechleiter añade que "el desafío o la oportunidad que tenemos es que nunca antes la ciencia y nuestra base de conocimiento han estado más listas para la explotación".

No sólo hay una revolución en curso en genómica y biología de sistemas, sostiene sino que cada vez más tenemos las herramientas para hacer uso de esta investigación básica y comercializarla. "Un proceso que solía demorarse años y dependía demasiado de la fortuna y la conjetura ahora se puede lograr en un período de tiempo que se acerca más a meses". Con un objetivo biológico, los investigadores pueden "encontrar un candidato clínico viable, algo que podemos esperar llevar a la prueba humana" más rápido y con más confianza que nunca antes.

"Eso está sucediendo", dice. "Está sucediendo dentro de estas paredes, está sucediendo a lo largo de la industria. Es la primera evidencia de que estamos logrando la clase de productividad que la gente había esperado o predicho basado en esta explosión de conocimiento".

El optimismo de Lechleiter contradice los crecientes lamentos de que el desarrollo de nuevos medicamentos se ha estancado y que el progreso contra las enfermedades se desacelera. Y ciertamente va en contra de los mercados, donde las relaciones precio-ganancia de las farmacéuticas —que proyectan el crecimiento de las utilidades— se encuentran en mínimos históricos y están por debajo de las de otras empresas de consumo.

Gran parte de la razón es el "precipicio de patentes" que enfrenta la industria en EE.UU., su principal mercado. Los vencimientos de la propiedad intelectual dejan los medicamentos que se desarrollaron durante el auge de los años 90, como el tratamiento para controlar el colesterol Lipitor de Pfizer, expuestos a versiones genéricas más baratas. (Cada país cuenta con su propio régimen de patentes farmacéuticas, en Colombia y Venezuela, por ejemplo, se venden desde hace años versiones genéricas de Lipitor, atorvastatina).

Lilly ha respondido apostando al "resurgimiento biomédico" e invirtiendo en el desarrollo de medicamentos. La empresa también está ampliando su portafolio desde los pilares de la neurociencia, la oncología y la diabetes. La lista incluye un potencial avance experimental para el Alzheimer que podría eliminar las placas en el cerebro que contribuyen a la enfermedad.

Lechleiter, quien llegó a Lilly como químico orgánico en 1979 y se convirtió en presidente ejecutivo en 2008, dice que la compañía está evaluando "si la innovación es sostenible en el largo plazo".

Esta estrategia contrasta marcadamente con la de muchos de los pares de Lilly. Durante la última década, buena parte de la industria ha estado recortando investigación y desarrollo en favor de fusiones y adquisiciones y mega acuerdos; muchos de los éxitos de ventas cuyas patentes están por vencerse fueron creados por empresas que ya no existen. "Un desafío actual que enfrenta la industria es que la ola de consolidación realmente deja sólo cerca de una decena de compañías farmacéuticas multinacionales que tienen alcance global (frente a 30 o más no hace mucho). Eso es todo", dice Lechleiter, el único presidente ejecutivo de un gigante farmacéutico con un currículum científico.

Menos empresas significa menos departamentos de I+D, menos científicos que ven el mismo problema desde ángulos diferentes, menos equipos capaces de hacer las inversiones necesarias para exponerse a las regulaciones para llevar una idea a la farmacia.

"Hay un ecosistema de innovación, y como cualquier ecosistema puede perder el equilibrio", señala Lechleiter. Otro organismo que necesita adaptarse es la Dirección de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA). "No podemos tener un sistema regulatorio de los años 50, 60 o 70 cuando estamos haciendo ciencia de 2011, 2012 o 2020", dice. La cantidad de terapias que la FDA ha aprobado en los últimos cinco años es la menor "desde que entré a la empresa". Reconoce que ha habido "una pequeña alza recientemente", pero dice que "no se atreve a sacar conclusiones amplias".

Debido a que "la necesidad de mejores medicamentos que estén hechos más a la medida del paciente sólo aumentará", dice Lechleiter, "necesitamos una nueva asociación, definida cuidadosamente y ejecutada sensatamente", entre los reguladores y los regulados.

A Lechleiter también le preocupan los controles de precios globales y dice que si llegaran a EE.UU., la probable arteria será la prestación de medicamentos con receta de Medicare (el seguro social para los mayores de 65 años en EE.UU.

Una propuesta es suprimir la competencia de precios con un llamado "descuento", que al final es una forma de control de precios. En un escenario semejante, Lilly perdería "entre US$1.000 millones y US$2.000 millones en una década, lo que se traduce de 70 a 130 medicinas nuevas que nunca se desarrollarán", observa.

Lo cierto es que pese a todo el tumulto político, los medicamentos representan cerca de 10% a 12% del gasto en salud en EE.UU., y siete de cada 10 medicinas con receta son genéricos. "No importa cómo lo vea, los medicamentos son la ganga del siglo", dice Lechleiter. "Quién sabe, tal vez sea la mejor inversión que hemos hecho".

Fuente: Wall Street Journal

Las farmacéuticas navegan en la tormenta perfecta

Los laboratorios tienen que hacer frente a recortes en gastos sanitarios junto a una I+D más costosa

Contar con un blockbuster, un medicamento que sea un éxito de ventas, puede aportar a una farmacéutica más de 1.000 millones de dólares en ingresos al año. Pero cada vez existen menos superventas. Las patentes se caducan y encontrar nuevas moléculas que mejoren las existentes es un proceso que absorbe gigantescas y crecientes cantidades de dinero. Y si el entorno no es precisamente favorable, con recortes en gasto sanitario en los países desarrollados, los laboratorios empiezan a sufrir un desgaste que hasta ahora no habían vivido.

"Es una convulsión formidable. Se ha formado la tormenta perfecta para las farmacéuticas. Tienen unos costes brutales para desarrollar la I+D y las patentes no siempre garantizan un retorno suficiente. Eso provoca que decaiga la investigación en algunos campos, como ha pasado por ejemplo con los antibióticos", explica el vicedecano de Esade y profesor en materia sanitaria Manel Peiró. De hecho, es muy concluyente con lo que le ocurrirá al sector: "El modelo de negocio actual comienza a tener muchas dificultades para el futuro".

No todo es tan negativo. Al menos de momento, por el lado de los ingresos, el mercado global sanitario y de fármacos sigue creciendo. Según la consultora IMS Health, en 2015, el gasto mundial en medicinas habrá alcanzado los 800.000 millones de euros, a un ritmo de incremento anual de entre un 3% y un 6%, algo inferior al 6,2% de los últimos cinco años.

Esta firma destaca que la expiración de patentes en los mercados desarrollados reducirá en más de 20 puntos la venta de fármacos de marca, que no serán compensados por las zonas en desarrollo. Pero serán precisamente los países emergentes los que más incrementen su gasto, "incluso superando el de Alemania, Francia, Italia, España y Reino Unido juntos", se señala en un informe de la consultora.

Por patologías, será el cáncer y la diabetes las que más facturación consigan (de hecho, el negocio de oncología crecerá hasta un 8% anual hasta 2015), aunque enfermedades como la esclerosis y la osteoporosis se llevarán los mayores aumentos en el gasto.

"Está claro que reforzar la presencia en los mercados emergentes, como China o India, es el gran reto de las farmacéuticas", destaca Jordi Ibáñez, socio de Accenture. Una cura para mantener el ritmo de ingresos.
"En los países desarrollados, los recortes han llegado para quedarse", opina Peiró. "Lo que no es muy fino es el tijeretazo solo en el gasto farmacéutico. Sin embargo, los precios sanitarios siguen creciendo. Es el caso español, donde hay un problema sanitario, de cultura, no solo de gasto farmacéutico", añade.

"Recortar en este coste es lo más fácil", confirma Ibáñez, "pero hay que tener cuidado porque se puede destruir un importante tejido industrial". Pone como ejemplo a Cataluña, "una región donde esta industria supone un 8% del PIB y, sin embargo, a la automoción, que supone un 10%, la ponemos entre algodones".

Además de que hacer caja no parece tan sencillo como en años anteriores, los altos costes de la I+D siguen creciendo. Tradicionalmente se ha convenido que desarrollar un fármaco cuesta unos 1.000 millones de dólares. "Lanzar un éxito como el de Messi cuesta mucho. Por eso, si se cambia el marco legal constantemente, se dificulta la inversión en nuevos productos y las multinacionales pueden llevarse la inversión de un país a otro, un riesgo que puede sufrir España", cree Ibáñez.

Pero además, alcanzar ese Messi con el que todo laboratorio sueña es menos frecuente, ya que las nuevas moléculas se dirigen a patologías más concretas. El ejemplo más claro es el del cáncer. La quimioterapia, aquella bomba atómica que arrasa con todo, se sustituye por medicamentos dirigidos a tumores específicos con pacientes que previamente se sabe que van a responder correctamente. Es el caso del Herceptin, del laboratorio Roche, para tumores de mama. Significa, por tanto, que hay que lanzar sobre dianas más precisas y cada fármaco se aplica en una población menor.

¿Cómo compensar esa circunstancia? Con precios más altos, que las autoridades sanitarias están dispuestas a sufragar si realmente esos tratamientos dirigidos son más efectivos. "La industria tiene que comprender que debe dejar de vender producto para comenzar a comercializar efectividad", aclara el socio de Accenture.

Especializarse en buscar moléculas muy concretas, ha llevado a que el mercado farmacéutico sea muy dinámico en fusiones y adquisiciones. "Seguiremos viendo compras. De hecho, si no ha habido más en los últimos meses se debe a la dificultad de los bancos para financiar grandes operaciones", opina el profesor de Esade. 

Las grandes farmas han delegado la investigación básica de nuevos productos, en gran parte, a pequeñas start-ups -la mayoría del ámbito biotecnológico-. Normalmente, el camino es el siguiente: de una universidad surge una patente o una idea a desarrollar, por lo que se crea una pequeña empresa. Si las primeras fases de la investigación son prometedoras, la gran farmacéutica adquiere la licencia del producto o directamente se come al pez pequeño, con la idea de desarrollar el fármaco en las últimas fases, las más costosas.

Esta situación ha llevado a cientos de pequeñas compras al año en el sector. Aunque también se han producido grandes compras, como la de Wyeth por parte de Pfizer o la de la biotecnológica Genzyme por parte de Sanofi. "Es una huida hacia delante. Si a una grande le expiran patentes, seguirá devorando a otras para mantener su facturación", cree Ibáñez.

El Nobel de Medicina compartido por 3 inmunologos


Los inmunólogos estadounidense Bruce A. Beutler, francés Jules A. Hoffmann y canadiense Ralph M. Steinman son los ganadores del Premio Nobel de Medicina 2011, comunicó el Instituto Karolinska de Estocolmo.

El trío de científicos compartirá el galardón por su descripción del sistema inmune humano, informó el instituto, que ha servido para luchar contra enfermedades contagiosas y desarrollar vacunas.

Beutler y Hoffmann compartirán la mitad del premio por el estudio de la inmunidad congénita y Steinman por el descubrimiento de las células dendríticas que activan el sistema inmune.

El estadounidense Beutler nació en 1957 en Chicago (EEUU), y ejerce en el instituto de investigación Scripps de California. Su colega Hoffmann, nacido en Luxemburgo en 1941 y de nacionalidad francesa, es presidente de la Academia Francesa de las Ciencias desde 2007. En tanto, el canadiense Steinman nació en 1943 en Montreal y es profesor en la Universidad Rockefeller de Nueva York.

Los ganadores del premio, dotado con 10 millones de coronas suecas (1,1 millones de euros), siguen en la nómina del más codiciado galardón del ámbito de la medicina al británico Robert G. Edwards, "padre" del primer bebé probeta, la británica Louise Brown (1978). Edwards obtuvo el Nobel en 2010 por sus investigaciones sobre la fecundación in vitro.

La entrega de los Nobel se realizará, de acuerdo a la tradición, en dos ceremonias paralelas, en Oslo para el de la Paz y en Estocolmo los restantes, el día 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel.

Novartis y un nuevo modelo de recuperar costos

Novartis, como los otros grandes laboratorios farmacéuticos, afronta un momento difícil: muchas drogas con patentes a punto de expirar, aumento de costos para desarrollar nuevas y el avance de los genéricos. Su nuevo CEO ensaya una estrategia diferente para recuperar la inversión en I&D. La gigantesca empresa suiza Novartis, bajo la dirección de Joseph Jiménez desde febrero 2010, quiere convertirse en los próximos diez años en una compañía dedicada al amplio negocio de la salud. Para lograrlo se propone fortalecer su competencia central, que es la innovación científica, focalizándose en cinco segmentos de alto crecimiento: 1) productos farmacéuticos, 2) cuidado de la visión, 3) genéricos, 4) salud de la población y 5) vacunas y diagnósticos. Joseph Jiménez tiene la difícil misión de reemplazar a Daniel Vasella, el médico que manejó la compañía durante 14 años. Jimenez no es ni médico ni científico; ni siquiera es suizo. Nacido en Walnut Creek, California, estudió en Stanford y tiene un MBA de Berkeley. En 1984 entró a trabajar en Clorox, en las cercanías de Oakland. Esto significó el comienzo de su carrera en el sector de productos envasados que lo llevó en última instancia a H.J. Heinz, donde fue presidente y CEO de la división norteamericana. Mientras era presidente y CEO de Heinz Europa de 2002 a 2006, Percy Barnevik, presidente del directorio de Astra-Zeneca le pidió que se sumara al directorio de la farmacéutica anglo-sueca que presidió hasta 2007. Vasella por entonces lo tanteó para que entrara a Novartis en abril 2007como jefe divisional de la unidad de salud de consumidores. Jiménez recuerda que cuando lo nombraron CEO, quienes no lo conocían se preguntaban qué tenia que hacer allí una persona ajena al sector. Por suerte para Jiménez, su predecesor le dejó una sólida cantidad de productos listos para salir o en proceso de producción cuando otras empresas están prácticamente sin productos nuevos. Además, los productos farmacéuticos de la compañía aventajan a los de otras compañías en cuanto a productividad en I&D. La tasa promedio que obtiene en aprobación de ensayos pre-clínicos es de 72% frente a 64% del resto de la industria. El nuevo CEO se ha puesto como misión crecer más rápido que el mercado en los cinco segmentos. Antes, dice, para desarrollar una droga con tremendo éxito de ventas había que primero estudiar un área amplia de enfermedad – por ejemplo hipertensión -- con muchos grupos de pacientes y luego desarrollar un fármaco que fuera incrementalmente mejor que el resto de los existentes. El siguiente paso era crear una enorme fuerza de ventas para comercializarla. El método que se propone Jiménez es diferente. Lo llama el método de los senderos, y busca entender la trayectoria de una enfermedad, generalmente una enfermedad rara. Mirando el sendero que recorre una enfermedad rara, se descubre su base genética. Eso permite desarrollar un compuesto que interrumpa la trayectoria. Pero la trayectoria molecular de esa enfermedad también está activa en muchas otras enfermedades, de modo que desarrollan el compuesto para esa indicación pero luego lo expanden a otras áreas de enfermedades una vez que han demostrado que puede interrumpir la trayectoria. Según Jiménez, este método permitirá a la compañía recuperar en menos tiempo el inmenso capital que se emplea en investigación y desarrollo para dar con una droga aprobada por la FDA. Novartis, dice tiene el mayor número de drogas aprobadas por la FDA en Estados Unidos y también en Europa. Fuente: Mercado